Sumario08
 
Mayo 13

Cómo y cuando decidir sobre la incorporación de un perro de asistencia

Es una decisión que debe ser madurada y conversada en el seno del hogar. Es necesario evaluar que al cuidado necesario que debe ser dispensado al discapacitado, se sumarán además los cuidados que deban ser dispensados al perro, nuevo integrante del hogar.

Es una decisión que debe ser madurada y conversada en el seno del hogar. Es necesario evaluar que al cuidado necesario que debe ser dispensado al discapacitado, se sumarán además los cuidados que deban ser dispensados al perro, nuevo integrante del hogar.

Qué significa esto? Un perro de asistencia debe por su condición ser atendido convenientemente para que el trabajo que le sea confiado represente un gran atractivo y una fuente de interés. Que su labor le será recompensada por el cuidado que le dispensa y que posee un lugar propio en la preocupación de sus dueños.

El trabajo que efectúa, no es algo que realizará de manera compulsiva sino que será percibida por él como una tarea para la que ha sido educado desde su primera juventud. Como no se trata de un objeto sino de un ser vivo posee como tal sus propias necesidades a las que habrá que asignarle una atención especial.

La decisión de adoptar este tipo de perros debe provenir principalmente del discapacitado “él mismo”. Cuando posee la capacidad de manifestar su afecto e inclinación por los perros, cuando su presencia, no solamente es bien aceptada sino que además la expresión del niño ó de la persona cambia automáticamente en su presencia, cuando se descartan los temores.

En el momento en que se percibe este tipo de amor ó de interés, el paso siguiente es la evaluación por parte de la familia ó de las personas que conviven con él. Poseerán el tiempo y los medios económicos necesarios para dispensarle al animal? Podrán estar en condiciones de brindarle sus alimentos a las horas a las que ha sido habituado? El paseo de distracción e higiene podrá ser efectuado de manera regular sin que esto represente una carga? Estarán en condiciones de efectuarse los controles veterinarios de rutina, vacunas, desparasitaciones, colocación de pulguicidas, atención ante el menor síntoma de enfermedad? Podrá el perro recibir un cepillado y un baño efectuado de manera regular? Todo esto constituye una garantía no solamente para el perro, sino además hacia la persona enferma que se encontrará en permanente contacto con el animal y que por ello no se puede correr el menor riesgo.

Este animal será bien percibido, aceptado y bienvenido por los familiares?

Es imprescindible no olvidar que no se tratará de un animal de pelouche pero de un ser vivo que necesitará de todo el afecto del núcleo familiar, que sea bien aceptado por los amigos, que su presencia en diferentes lugares, sea percibida en su dimensión y en su función? Aceptarán que el perro viaje con ellos cuando de vacaciones se trata?

Muchas personas están convencidas de que la presencia este tipo de perros debe ser condicionada a “ciertos momentos” de la vida del paciente sin haber previamente comprendido que cumplen la misma función que el bastón en el caso del no vidente. Es por ello que previo a la inclusión de un perro lazarillo, la utilización del bastón debe haber sido perfectamente aprendida.

Es por ello que según el tipo de discapacidad de la que se trate, no es posible entregar un perro a un niño muy pequeño puesto que éste no encontrará en condiciones de darle las órdenes adecuadas en el momento oportuno.

Una vez más indicamos que esta técnica es complementaria a las otras existentes pero nunca de reemplazo.

Es bien cierto que la instrucción del perro se efectúa adecuadamente al tipo de discapacidad para la que será asignado y que en muchos casos cumplirá órdenes que reemplace a la persona que se encuentra impedida de efectuar cierto tipo de gestos. Por ello, no todos reciben el mismo tipo de entrenamiento, una vez superado el entrenamiento de base.

Son indudablemente de una inmensa ayuda, en el plano físico pero también en el plano moral de su propietario. Hemos podido valorar el bienestar que traen aparejado a muchas familias que viven la discapacidad de un integrante de la familia de manera dolorosa. También hemos tenido ocasión de evaluar lo que significa la pérdida del perro y las dudas en cuanto a la incorporación de otro en el seno de la familia, dado el apego que poseían por él.

Nosotros despejamos todas las dudas sobre los diferentes temas e inquietudes y efectuamos también una evaluación del medio ambiente en el que deberá vivir el perro, del real interés por parte del discapacitado y de su familia, del conocimiento que poseen sobre esta especialidad. Nunca imponemos un animal como tampoco iniciamos experiencias dudosas cuando no tenemos la absoluta convicción de que la llegada de este animalito será una verdadera alegría para los componentes del hogar. Para ello efectuamos las visitas y las entrevistas necesarias, todas las veces que lo juzguemos oportuno y acordamos el tiempo de reflexión para evitar errores de valoración que traigan aparejados posteriormente malestares.

Deseo destacar una vez más que no efectuamos “zooterapia” porque no nos sentimos competentes en la materia. Recibimos un sinnúmero de correos electrónicos y llamados que nos solicitan en ese sentido y derivamos a las personas hacia los especialistas de esta rama. Trabajamos pura y exclusivamente con los denominados “perros de asistencia” de los que he dado referencias de páginas web, para que los interesados, si nuestra página no es suficientemente explicativa, puedan consultar.


Viviana Incerto
info@fundavi.org.ar

AUTOR
Viviana Incerto
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