
No nací para ser mascota, nací para ser héroe, desde pequeño me envían a una academia de héroes en donde duro tres años aprendiendo cómo ayudar a mi futuro amigo, para esa edad ya sabré buscarle asiento en un autobús, sabré frenar en los semáforos, a esquivar obstáculos, a detectar escaleras, aprenderé a caminar pegado a mi amigo entre otras tareas delegadas y en las que deberé usar mi conciencia.
Cuando estoy listo para salir a la calle, debo pasar un proceso de acoplamiento con mi nuevo dueño, este será un período aproximado de 3 semanas ya que debemos llevarnos bien, porque pasaré los próximos 10 años de mi vida con él, o bien, los años que dure fuerte.
Mi aprendizaje no acaba nunca, cuando esté con mi amigo ciego, él deberá llevarme a la academia para seguir aprendiendo nuevas rutas, o nuevas necesidades que vayan saliendo en el transcurso de todo este tiempo.
Si nos topamos en la calle y me ves con mi arnés, por favor no me toques, me puedo distraer y fallarle a mi amo, para cariños ya recibo muchos de él, no te preocupes.
Tampoco me des de comer, ni me llames, en verdad necesito hacer bien mi trabajo, mi amigo ciego necesita más de mí.
Si vas a hablar con mi amo, háblale viéndolo a él aunque él no te pueda ver a ti, pero no me veas a mí por favor. Y párate del lado derecho dejándome a mí en la izquierda.
Confían mucho en mí, por mi sentido de supervivencia sabrán que cruzaré bien la calle, pero yo no hago todo el trabajo, mi amo me ayuda, el me indica si hay que girar (ya que él debe conocer la ruta contando pasos peatonales) además debe controlarme por si me distraigo por un momento.
Si te topas a mi amigo ciego y lo vas a guiar, no te preocupes por mí, él me dará la orden de que estoy fuera de servicio. Pero háblale primero antes de tocarlo, déjame saber que se conocen.
Te cuento que la primera escuela de adiestramiento se fundó en Alemania, tras el crecimiento de soldados heridos por la Primera Guerra Mundial, pero el adiestramiento ya se daba informalmente por personas ciegas que educaban a sus mascotas para que les ayudaran.
Mis colegas pueden ser de distintas razas, pero no cualquiera, el cruce entre Labrador y Golden da excelentes resultados, luego está el Labrador Retriever y le sigue el Golden Retriever, en pequeña escala el Pastor Alemán que también es utilizado para la policía y bomberos. No puede ser cualquier raza, ya que se debe contar con la ausencia de taras genéticas, y tomar en consideración la talla, pelaje, temperamento, adaptabilidad, grado de motivación, dominación y concentración entre otras cualidades con las que cuento yo y mis colegas.
También me llaman perro lazarillo, mi valor no baja de los $10.000 por lo que en algunos países soy subsidiado por fundaciones, seguros y el estado.
En Estados Unidos, debido a mi alto costo, y a mis años de entrenamiento, desarrollaron un robot que cumple mis mismas funciones, una alternativa económica y rápida de entregar al invidente.
No lo considero competencia, ya que no sólo soy los ojos de mi amo, soy su fiel amigo y compañero, soy su héroe.

