Volviendo atrs en el tiempo en relacin con estos artculos, tengo la vivencia de que existe un tema que, en particular a los paseadores de perros, nos preocupa y nos da miedo enfrentar: la cantidad de personas dedicadas a esta actividad que en la actualidad parece ir aumentando exponencialmente.
Por un lado, este tema llev al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a crear un registro de paseadores, de una manera muy poco feliz, tanto en su redaccin como en su instrumentacin, ya que el mecanismo elegido (y su contenido) ha resultado inconstitucional (tema que slo enunciaremos, ya que no es el punto que quiero tratar en el presente artculo).
Por otro lado, es cierto que los paseadores con ms experiencia (alrededor de 20 aos) podramos aportar muchas ideas realizables a los fines de reglamentar correctamente nuestra actividad (materia de la que en particular hablaremos ms adelante). Pero, como en muchas otras circunstancias en el devenir de nuestra sociedad, en general se pretende legislar antes de consultar a quienes en mejor posicin (por experiencia y conocimientos) se encuentran para orientar a las autoridades en la sancin de diversas normas en lo que hace al tpico concreto a regular.
Amn de ello, existe un problema que va surgiendo en el quehacer cotidiano de nuestra actividad y que se da cuando los paseadores ms inexpertos y jvenes entran al mercado ofreciendo sus servicios a precios ms bajos (lo cual, obvio est decirlo, no contrara ninguna norma en especial) pero quizs y justamente por su falta de experiencia y conocimientos- ese servicio que ofrecen resulta ms precario y de no tanta excelencia. En este punto se originan dos consecuencias fundamentales: por un lado, si nuestra actividad estuviera regulada legalmente, previa consulta de quienes poseen un saber terico- prctico en esta temtica, podra capacitarse a los paseadores ms nuevos para que cumplan con su actividad de la mejor forma. Por otro lado, existe una corresponsabilidad de los dueos de los perros, quienes quizs deberan reflexionar en cuanto al lugar que su mascota ocupa en su proyecto de vida. Con esto quiero decir, cuando yo o algn ser querido se enferma, procuro al mejor mdico; cuando debo confiar mis hijos al cuidado de terceros, busco el mejor colegio y/o la mejor niera; cuando debo confiar mi mascota al cuidado de un tercero, busco el mejor paseador, aqul que no solo me garantice un simple esparcimiento, sino el cuidado y la atencin debida basados en sus conocimientos sobre etologa canina- que este integrante de la familia merece.
Tengo perfectamente en claro que nadie nace sabiendo; de ah la importancia del conocimiento terico y del conocimiento prctico; justamente ambos conocimientos son los que otorgan fundamento a la formacin profesional de cada uno. No basta con que a uno le gusten los perros; es un muy buen comienzo (nadie podra dedicarse a esta actividad como a ninguna- si no le gustase), pero no es suficiente. No basta con que toda mi vida haya tenido perros; es un punto a favor, pero necesito analizar fra y sinceramente si estoy capacitado para dominar a una jaura, para hacer concurrir distintos tipos y razas de perros en un mismo grupo, para controlarlos y brindar a cada uno la atencin que precisan.
Por eso creo que no solo se trata de un problema de cantidad de paseadores, sino de los requisitos que deben reunirse para realizar la tarea elegida de la manera ms capaz y correcta; tema que nos remite, en definitiva, al ya tratado en un anterior artculo titulado como elegir un buen paseador.
Con todo esto, no pretendo generar respuestas nicas, sino abrir la discusin que nos permita consensuar parmetros para revalorizar nuestra actividad.

